FRÍO EN PRIMAVERA.

 

            Un amigo escribió hace unos años un poema. Me lo dio y yo lo guardé pensando en que aquellas palabras escondían no sólo afecto si no también la clave de la amistad. Creí también que esos versos estaban concebidos pensando en mí y eso me llenó de orgullo. Ese amigo se llamaba Toño y compartimos algo más que buenos momentos, compartimos una  buena amistad.

 

 

 

            Lo encontré donde

los presentimientos y

las corazonadas están

ahogadas por el

silencio de la Meditación

y la serenidad de la razón.

 

            Inmutable, completamente absorto,

no se da cuenta del

caer de las hojas

                        en Primavera,

no escucha las protestas de los gorriones

que se quedan

ateridos junto al

frío que lo rodea.

 

            La piel ya no

conserva la misteriosa

sensibilidad de Medusa Marina,

ni su cara aquella

risueña existencia quimérica

y profundamente fantástica.

 

            Por el camino

recordaba las

últimas conversaciones,

tan comunes en

un hombre deprimido

y tan extrañas en la

boca de un luchador

- Yo soy aquel

que estaba y

que quiso SER-

 

            Me resisto a

creer que me

abandonó en la confusión

de lo trivial y lo corrupto.

 

            Por eso voy todas

las Primaveras con

la esperanza de ver

crecer en sus venas

                        nuevas sabias.

 

            Pero sigue como siempre,

inmutable, completamente absorto,

no se da cuenta que

las hojas lo han

cubierto hace tiempo,

            no escucha mis

                        Protestas,

no siente, no sabe

            que tengo frío

                        en Primavera.

 

 

                                                           A Quique, por ser

                                                           uno de los que estamos

                                                           y queremos SER: Toño.

 

 

            Ha pasado el tiempo y las hojas siguen cayendo. Muchas veces siento frío y echo de menos aquellos tiempos y aquella amistad.

 

 

Quisiera

Unir todo aquello

Imprescindible para

Quebrantar con

Unicornios alados y

Estrellas risueñas las Ambiciones

                                   y Egoismos.

 

 

            Mano que surca dura

cortando hipocresías

y comedias adulteradas

con teorías de pizarra

y pensamientos

de absurdos oradores.

 

            Mirada que abierta mira

la estela futura

de nuestros pasos,

mueca de corazón sincero

que atrapa el nuestro

y se transforma

en poesía de verdad,

mano que tiendes amiga

ofreciendo a la nuestra.

 

                        Toño Ruiz del Palacio.


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