BOCETO DE ENTREVISTA PARA UN AMIGO.

 

 

1.- Referencias artísticas.

 

   Las formas y figuras, así como los fondos con los que trabajo se insertan en la tradición de las representaciones simbólicas, que en la contemporaneidad fueron encarnadas por el surrealismo, tendencia con la que mi obra establece lazos directos. El planteamiento formal de mis obras observa vínculos con determinados artistas surrealistas como el tratamiento de los fondos y las formas de Tanguy y las arcadas de Giorgio de Chirico; relaciones también con los objetos estrambóticos de Picabia, los pseudopersonajes de Miró o los círculos de Man Ray.

   Sin embargo no se puede calificar mi obra de surrealista, algo que estaría fuera de mi tiempo y que implicaría la asunción de patrones que no pueden sostenerse un siglo después de la instauración del movimiento surrealista. Sin embargo he construido un universo particular inspirado en las representaciones de aquel istmo histórico y a partir de las cuales he creado un sistema de signos, es decir, un lenguaje.

 

   De todas formas, y a nivel más poético, siempre he considerado que todo artista es fruto de su pasado, de todas sus vivencias y visiones, de las vividas y de las trasmitidas en el devenir de las generaciones. Por eso siempre resulta difícil discernir entre las múltiples influencias que uno ha tenido. La pintura se crea, como la tierra, por un proceso de sedimentación, un baúl de objetos depositados en la memoria. Nada pertenece al artista al completo. El origen no está en un único punto, la creación es un hecho íntimamente colectivo.

 

2.- Relación con el entorno donde trabajo y sus paisajes.

 

   La verdad es que no se si se puede tener en cuenta alguna influencia del entorno con el tipo de pintura que realizo en la actualidad (a nivel temático). Posiblemente me influyó en la infancia, que es cuando esas cosas suceden. Conoces esta tierra perfectamente: tranquila, demasiado tranquila; bonitos paisajes y rincones; buena tierra para la reflexión y la creación. Por otro lado esta soledad condiciona en cuanto que no tienes contacto con artistas y actividades plásticas y culturales. De todas maneras a nivel formal y de actitud si que ha influido. Voy a contar una pequeña historia que ya conoces:

            Prado de la Guzpeña, allí nací, Almanza, allí vivo. Las montañas de León, los Picos de Europa. Aquí sigo viviendo. Pueblos pequeños llenos de sabor a tradición, a normas pasadas. Todavía recuerdo la primera vez que vi el mar o que pisé una ciudad; sin embargo no recuerdo cuando pisé por primera vez las laderas de Peñacorada. Allí empecé a pintar, siendo un niño, sin más visión que un pueblo, la naturaleza y el hombre; sin otra sensación que una primavera que se va, de un invierno que se acerca, de un labrador y de la mina. Sin Museos, sin exposiciones, tenía necesidad de pintar y pintaba. Fue muy bonito. Aquellos años son los que marcan y definen la personalidad.

   Te marca para siempre en la pintura la luz, la abundante y poderosa luz de la montaña. No se puede prescindir del contraste violento, de la línea que recorta las formas. El horizonte nunca se pierde, por que nunca es lejano, se recorta con nitidez en el cielo. No existe profundidad ni niebla. El color también es poderoso y contrastado. Se despliega en mil tonos en primavera y otoño. Tierra de contrastes.

 

…Sabes que he adoptado el nombre artístico de “Guzpeña”. Lo hice por que hay unos cuantos Enrique Rodríguez. En cambio Guzpeña sólo hay una en todo el planeta.

 

3.- Referencias al dibujo infantil.

 

   Una característica importante de mi obra es su relación con el dibujo infantil. Abundantes formas a medio camino entre el juguete y el artefacto mágico. Composiciones y esquemas, pseudofiguras, estructuras arquitectónicas y motivos que recuerdan sin lugar a dudas dibujos de niños. Y esto no es casualidad.

   A comienzos de 1999 mi pintura sufre una transformación importante. Sin negar elementos, símbolos y técnicas que han permanecido siempre en mi pintura, surgen otros nuevos y cambia la manera y los procedimientos de enfrentarme al cuadro.

   A comienzos de 1999, María, mi hija, rondaba los 5 años. Como todo niño gustaba de pintar y pasaba largos ratos en el estudio haciendo dibujos y pintando. Aunque suene raro, observar a María como trabajaba tranquilamente en sus dibujos y pinturas, me permitió comprender lo que sabios doctores no habían logrado. Delante de mis propias narices estaba la verdad.

   A partir de ahí yo también empiezo a evolucionar como un niño, los temas cambian, las formas cambian y sobre todo el espíritu cambia. Aparecen los esquemas o símbolos de objetos reales, que se repiten obsesivamente, y que irán evolucionando hacía mi pintura actual. Empieza a desaparecer el espacio tridimensional para pasar a un esquema en dos dimensiones, las líneas de base, los soportes espaciales…y un largo etcétera. Muchas veces cuando estoy dando clase en Cistierna, me enfado con los alumnos, sobre todo con los de 14 y 15 años, por que quieren ser adultos y parece ser que ser adulto no lleva consigo disfrutar dibujando. Yo, inocente de mí, pretendo que disfruten pintando como lo hacen los niños, con naturalidad y expresividad.

 

   Aquí te pongo algo que dije una vez en una entrevista:

Dibujar y pintar son actividades innatas en el ser humano. El artista no tiene nada de especial que le diferencie respecto de las demás personas. La única diferencia es, quizá, que nunca perdió la tendencia natural a llenar de garabatos y colores la pared más cercana. Quizá sea ese el único secreto de un pintor, que sigue siendo como un niño, que posee la inocencia de la infancia, que comienza cada día sin más inquietud que descubrir cosas nuevas abriendo los sentidos y, sobre todo, explorar los límites de la imaginación.

 

4.- Sobre el proceso creativo.

 

   El proceso de elaboración de una obra consta de varias fases. Sólo hay una, yo creo que es especialmente fotogénica, por decirlo de alguna manera:

 

a.- Previo a la elaboración de la obra o conjunto de obras hay una fase de creación, de síntesis, la elaboración de un diccionario formal. Es como crear a los personajes, sólo que mis personajes son entes o formas más o menos abstractos, motivos geométricos, estructuras, etc. Suelen ser bocetos hechos a lápiz que posteriormente iré transformando y reorganizando. Cuando tengo una idea clara y el puzzle esta completo realizo el dibujo previo a comenzar una obra.

 

b.-  De manera totalmente independiente y, normalmente, sin tener en cuenta el boceto previo, comienzo a manchar el lienzo (o la tabla). Es como crear el escenario para los personajes. Actualmente estoy trabajando con pintura acrílica, técnica con la que se pueden dar amplios baños de color y conseguir efectos acuosos. De manera más o menos incontrolada, con la pintura muy líquida, dejo que ella misma vaya creando mezclas y surcos y entremezclándose. La pintura, el agua y las colas juegan creando efectos que surgen de manera espontánea. La pintura acrílica posee peculiaridades que permiten la incorporación de todo tipo de materiales. A veces despego trozos de pintura antes de que seque. Otras veces pego papeles o introduzco pigmentos naturales. Es un poco difícil de explicar como lo hago, pero es la fase más activa y la más sorprendente.

 

c.- La última fase consiste en dibujar de manera meticulosa el boceto elegido sobre el fondo ya seco. Y pintarlo también de una manera bastante cuidadosa, teniendo en cuenta las variaciones de color y que el acabado sea limpio.

 

d.- La última fase es poder colgar tu obra en una sala de exposiciones y observar las reacciones que provoca en el espectador.

 

5.- Frases célebres. Comentarios sobre mi obra.

 

1. Los espacios pictóricos que represento en mis obras están ocupados por estructuras arquitectónicas, escultóricas, objetos y formas a medio camino entre el juguete y el artefacto mágico. Detrás un plano bien diferenciado de paisajes indefinidos, a veces con un abierto aire fantasmagórico.

 

2. Mis composiciones, sin olvidar las referencias al paisaje y con un marcado carácter narrativo, se decantan por una clara tendencia abstracta, donde la forma de incuestionable raíz geométrica establece una compleja red de conexiones, como configurando una delicada maquinaria de incierto funcionamiento, a la que hubiésemos detenido en un determinado momento.

 

3. Cada composición es el resultado de una preparación, de la creación de un microescenario en el que se desarrolla el discurso plástico. Las máquinas, los objetos y los seres se ponen en acción respondiendo al rigor y al servicio de la representación. Cada componente, forma y objeto conocen, sin duda, los movimientos que deben ejecutar.

 

4. El artista no debe alcanzar una conciencia excesiva de los mecanismos que generan su obra. Un pintor sólo debe meditar pincel en mano. La creación debe ser un proceso orgánico, natural. Los logros de cada artista deben ser un enigma para él mismo. Debe introducirse en su obra de manera sigilosa. La creación no se puede plantear marcando objetivos a conseguir, se trata de lograr un perfume que lo inunde todo, un aroma que esté en todas partes.

 

5. Siempre he valorado como muy importante la experimentación y el trabajo continuado, lo que conlleva cambios y evolución. Alguien dijo: “Cuando la inspiración venga a visitarme quiero que me encuentre trabajando”. A veces tengo la sensación de que cuanto más avanzo, más me queda por recorrer, más posibilidades que probar. No es bueno lanzar el ancla y sentarse al abrigo de un confortable aire cálido. Pero avanzar es un camino de lento recorrido, en el que no conviene tener prisa, ni tomar atajos.

 

 

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